El arte y la educación como esperanza: Club Rotario Pereira

🎨 Voces del color y la esperanza: el arte, la educación y el futuro infantil iluminan la visita al Club Rotario Pereira

En cada trazo, en cada nota musical, en cada palabra pronunciada por un niño o niña, vibra el anhelo de un mañana distinto. Esa fue la poderosa impresión que dejó la visita oficial del gobernador distrital Jorge Raúl Ossa Botero, acompañado de su esposa, la Dama Rotaria Isnoelma Sánchez Zabala, al Club Rotario anfitrión, donde la educación y el arte se entrelazan como herramientas esenciales para la construcción del futuro.

El club recibió a la pareja gubernamental con una muestra viva del trabajo que realizan en las comunidades vulnerables: niños que han encontrado en la música, la pintura y la lectura no solo un pasatiempo, sino una verdadera plataforma para elevar su autoestima, desarrollar pensamiento crítico y soñar sin límites. Allí, donde antes solo había silencio o carencias, hoy hay risas, instrumentos musicales, pinceles y bibliotecas abiertas.

Durante el recorrido, el gobernador Ossa Botero reconoció con emoción el poder transformador de estas iniciativas. “Cuando sembramos arte, cosechamos paz. Cuando apostamos por la educación, garantizamos libertad. Y cuando lo hacemos en la niñez, aseguramos un futuro más justo para todos”, expresó ante los socios y voluntarios.

Su esposa, Isnoelma Sánchez Zabala, visiblemente conmovida, destacó el papel fundamental que desempeñan las madres, los docentes y los líderes comunitarios en acompañar a los niños en este camino. Como Dama Rotaria, reafirmó su compromiso de seguir respaldando los proyectos donde la niñez sea protagonista y el afecto, un valor que guíe cada acción.

Los proyectos del club incluyen dotación de instrumentos musicales, talleres de pintura, cuentacuentos, reforzamiento escolar, además de espacios para el cuidado emocional y la nutrición. Todo ello, articulado desde una visión rotaria profundamente humana, centrada en el servicio como vocación y el liderazgo como forma de inspiración.

Esta visita fue mucho más que un acto protocolario: fue un abrazo al alma de la infancia. Fue también un recordatorio de que el arte y la educación no son lujos, sino derechos esenciales que abren las puertas del mañana. Y que cuando un club rotario decide apostar por ellos, no solo transforma a una comunidad: está reescribiendo la historia.

Desde el Distrito 4281 celebramos con orgullo este modelo de servicio que enaltece la labor rotaria. Porque en cada mural pintado, en cada nota que suena y en cada niño que aprende, también late con fuerza la esperanza de un mundo mejor.

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